Está científicamente demostrado que la risa (la sincera, la espontanea, la franca) desencadena procesos bioquímicos muy beneficiosos para nuestro cuerpo, produciendo una sensación de bienestar tanto física como psicológica.

Hace más de un siglo Sigmund Freud atribuyó a las carcajadas el poder de eliminar de nuestro organismo la energía negativa. Cuando reímos, el cerebro emite una información necesaria para activar la segregación de endorfinas, específicamente las encefalinas. Estas sustancias, que poseen unas propiedades similares a las de la morfina, tienen la capacidad de aliviar el dolor, e incluso de enviar mensajes desde el cerebro hasta los linfocitos y otras células para combatir los virus y las bacterias. Las endorfinas desempeñan también otras funciones entre las que destaca su papel esencial en el equilibrio entre el tono vital y la depresión. Cuando reímos logramos desinhibirnos y nos sentimos más liberados y optimistas.

Los niños ríen entre 300 y 450 veces al día mientras que los adultos reímos una media de 17 veces.

Durante la risa se contraen más de 12 músculos faciales, músculos del pecho, del abdomen y el diafragma y con una carcajada se ponen en marcha cerca de 400 músculos, incluidos algunos del estómago que sólo se pueden ejercitar con la risa.

 

Reírse tiene numerosas ventajas, entre las que destacan:

Durante el acto de reír se liberan endorfinas, los sedantes naturales del cerebro, similares a la morfina. Por eso, cinco o seis minutos de risa continua actúan como un analgésico. De ahí que se utilice para terapias de convalecencia que requieren una movilización rápida del sistema inmunológico

Previene el infarto: el masaje interno que producen los espasmos del diafragma alcanza también a los pulmones y al corazón fortaleciéndolos.

Las lágrimas que se generan con la risa lubrican y limpian los ojos. La carcajada hace vibrar la cabeza y se despeja la nariz y el oído. Además, elimina las toxinas, porque con el movimiento el diafragma produce un masaje interno que facilita la digestión y ayuda a reducir los ácidos grasos y las sustancias tóxicas. Facilita el sueño: las carcajadas generan una sana fatiga que elimina el insomnio.

Rejuvenece la piel porque tiene un efecto tonificante y antiarrugas.

Unos 3 minutos de risa supone un gasto energético equivalente a una larga carrera, a unos 45 minutos de Yoga o a 20 minutos de ciclismo.

Mientras reímos es imposible pensar, por lo que es de los pocos momentos en que nuestra mente descansa

Respiramos el doble de Oxigeno, 12 litros en vez de 6. Y con las respiraciones del Yoga de la Risa, removemos el líquido residual que tenemos en los pulmones, lo que nos ayuda en nuestras defensas. Fortalecemos nuestro Sistema Inmunológico y la capacidad Pulmonar.

Aumentamos nuestra Autoestima, perdiendo el sentido del ridículo, aceptándonos tal y como somos, dejando aflorar el niño que llevamos dentro.

Aumentamos la comprensión y la solidaridad, decreciendo la agresividad y la intolerancia, aprendiendo a aceptar a los demás poniéndonos en su lugar. Disminuimos el estrés y la preocupación, desarrollando el ingenio y la creatividad.

Suaviza las emociones más dolorosas, tales como el miedo, el enojo, la tristeza y el aburrimiento.

Aumenta nuestras habilidades sociales y facilita la comunicación, lo cual mejora nuestra autoestima.

Disminuye nuestra tendencia a la crítica y al juicio hacia las personas que nos rodean.

Disminuye nuestros niveles de ansiedad y nos hace sentir más seguros.

La risa es beneficiosa y curativa para el cuerpo y la mente. Los resultados y sus efectos son infinitos y fantásticos.